Blog · 3 de septiembre de 2026
Cannabis: lo que sabemos del THC y el cerebro que aún se está formando
Es la sustancia ilegal más consumida y la que más se percibe como inofensiva. Los datos matizan bastante esa percepción.
El principio activo del cannabis, el THC, actúa por agonismo sobre los receptores cannabinoides, sobre todo el CB1. Esos receptores están en las neuronas presinápticas de varios sistemas —GABA, glutamatérgico, serotoninérgico, dopaminérgico y colinérgico— y limitan la neurotransmisión a esos niveles.
La concentración ha cambiado
No se consume lo mismo que hace treinta años. Un cigarrillo de marihuana contiene entre un 5 y un 14% de THC; las variedades de cultivo interior modificadas genéticamente, con mucha más concentración y sin cannabidiol, están por encima. La resina se mueve entre el 10 y el 20%.
Comparar el consumo actual con el de generaciones anteriores, como se hace a menudo en las conversaciones familiares, no se sostiene.
Por qué preocupa especialmente en la adolescencia
Los receptores cannabinoides tienen que ver con la plasticidad neuronal, que es máxima justo en la adolescencia: aumentan en esa etapa en el córtex frontal, el estriado y el hipocampo. Interferir en ese proceso mientras está ocurriendo no es lo mismo que hacerlo en un cerebro ya formado.
El discurso terapéutico
Se están estudiando usos terapéuticos de los cannabinoides, y es un campo legítimo. Pero conviene no mezclar: que una molécula tenga aplicaciones médicas en dosis controladas no dice nada sobre la seguridad del consumo recreativo prolongado.