El planteamiento
El modelo Minnesota
La adicción entendida como una enfermedad que se trata, no como una falta de carácter. Es el planteamiento sobre el que se construye toda esta formación.
De qué parte
El modelo Minnesota nació en los años cincuenta en Estados Unidos y cambió la forma de mirar la adicción. Hasta entonces se trataba como un problema moral. El modelo la aborda como una enfermedad crónica que afecta al cuerpo, a la mente y al entorno de la persona, y que por tanto necesita un tratamiento en esos tres planos.
De ahí salen dos ideas que recorren el curso entero. La primera, que la recuperación es un proceso largo con fases identificables, no un interruptor que se apaga. La segunda, que quien acompaña necesita herramientas concretas: entender qué pasa en el cerebro, saber trabajar con la familia y reconocer los detonantes de una recaída antes de que ocurra.
Cómo se traduce en el aula
- Los fundamentos primero: neurobiología, sustancias, patología dual y diagnóstico, para que lo demás se apoye en algo sólido.
- El tratamiento después: fases, herramientas farmacológicas y sus límites, terapia cognitiva y trabajo con la familia.
- Y por último el acompañamiento: mindfulness, habilidades sociales, inteligencia emocional y equipos interdisciplinares.
- El recovery coach como figura propia, con su manual completo en la guía para mentores de personas en recuperación.
Tres cosas que caracterizan esta formación
Grabada en el centro
Las clases no son un plató: están grabadas con el material que se usa de verdad en el tratamiento diario.
Con corrección humana
Las preguntas de desarrollo del examen final las lee y las puntúa una persona, con un comentario sobre lo que has escrito.
Sin caducidad
El material queda en tu aula mientras tu matrícula esté activa, para volver a consultarlo cuando lo necesites.
¿Quieres ver el temario completo?
Los tres módulos, los once temas y los dos exámenes finales, uno a uno.