Blog · 3 de septiembre de 2026
El inventario diario y otras herramientas del día a día
Las que se usan cada jornada, no las que suenan bien en un manual.
Una parte importante del trabajo en recuperación es rutinaria y poco vistosa. Son herramientas sencillas que funcionan porque se repiten.
El inventario diario
Un repaso breve al final del día: qué ha pasado, cómo he reaccionado, qué haría distinto. No es un ejercicio de culpa. Es entrenar la capacidad de mirarse con cierta distancia, que al principio no se tiene.
La lista de sentimientos
Un listado al que recurrir para poner nombre a lo que se siente. Parece elemental y resuelve un problema real: quien no distingue lo que le pasa no puede hacer nada con ello.
La lista de virtudes
El contrapeso. Después de meses o años en los que todo el discurso interno ha sido sobre lo que uno hace mal, hace falta un registro deliberado de lo que también es cierto.
El registro de deseos de consumir
Anotar cuándo aparece el craving, con qué intensidad, en qué situación y cómo se resolvió. Al cabo de unas semanas aparecen patrones que nadie habría adivinado de memoria.
Las reuniones
La asistencia a grupos de apoyo es parte del programa, no un extra. Sostiene en los periodos en los que la motivación baja, que siempre llegan.
Ninguna de estas herramientas es espectacular por separado. Juntas y sostenidas en el tiempo, son buena parte del tratamiento.