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Formación Recovery

Blog · 3 de septiembre de 2026

Tratamientos de sustitución en dependencia a opiáceos

La metadona lleva desde los años ochenta siendo el tratamiento de referencia. Conviene entender por qué.

En la dependencia a opiáceos, el tratamiento con agonistas y planteamiento de mantenimiento es el de elección, con el nivel más alto de evidencia. No es un parche ni una forma de cambiar una droga por otra: es un tratamiento con resultados medidos.

Qué consigue

  • Evitar las recaídas en el consumo.
  • Reducir las complicaciones orgánicas asociadas, como infecciones o endocarditis.
  • Disminuir las consecuencias sociales, incluida la comisión de delitos para costear el consumo.
  • Mejorar de forma evidente la calidad de vida de la persona y de su familia.

Cómo funciona

La estrategia consiste en usar un fármaco agonista del mismo receptor que la sustancia de abuso, estimulándolo lo suficiente para evitar el síndrome de abstinencia y reducir el craving. Eso permite que la persona deje de organizar su día alrededor de conseguir la sustancia y pueda dedicar esa energía al resto del tratamiento.

La metadona

Es un agonista potente del receptor opiáceo mu. Tiene buena disponibilidad por vía oral y una vida media de más de 24 horas, lo que la hace muy adecuada para el mantenimiento con una sola toma diaria. Se metaboliza por el citocromo P450, así que interacciona con fármacos de uso común en estos pacientes, algo que el equipo tiene que vigilar.

El prejuicio que sobra

Sigue existiendo la idea de que quien está en un programa de mantenimiento «no se ha recuperado del todo». Es una idea que no se aplicaría a nadie que toma medicación crónica para cualquier otra enfermedad, y que hace daño.